La Bòbila Sugranyes, preparada para entrar en la ruta Modernista

La primera fase de las obras terminará en unas semanas, cuando el histórico espacio podrá abrirse al público por primera vez

La Bòbila Sugranyes estará lista para abrir sus puertas a la ciudadanía dentro de poco más de un mes. De hecho, las obras de rehabilitación de este emblemático espacio industrial ubicado en la avenida de Tarragona se encuentran ya en la recta final de su primera fase, que empezó a principios de año y ha permitido conservar uno de los edificios más importantes del patrimonio industrial y cultural de la ciudad, el cual hace tan sólo unos meses estaba prácticamente en ruinas.

Esta primera etapa se ha centrado básicamente en la recuperación del propio elemento histórico, de modo que se ha rehabilitado el antiguo horno de cerámica -de tipo Hoffmann-  y la escalera de acceso de los dos niveles de servicio, además del acceso al mismo horno y otras cuestiones. «Ahora se valora mucho, pero antes tenía una función puramente industrial y nadie le daba ningún valor», explicaba Jordi Romera, uno de los arquitectos de la empresa Beta Conkret, que se ha encargado de dirigir la obra. Los trabajos han tenido un presupuesto de 771.000 euros, la mitad de los cuales han estado financiados por los fondos europeos Feder.

La intención inicial era desarrollar el proyecto en dos etapas, y en la segunda fase se pretendía construir dos módulos más para incorporar la recepción, los servicios y los espacios para charlas y proyecciones, es decir, preparar la Bòbila para que se convirtiera finalmente en un centro de interpretación de la cerámica; también se contemplaría la climatización y la museización, así como la adecuación de los espacios exteriores.

La segunda fase, a la espera

Sin embargo, este segundo paso tendrá que esperar, porque las arcas municipales no se encuentran precisamente en su mejor momento. Y es que, según explicó al Diari el concejal de Urbanisme, Miquel Domingo, «lo primero que necesitaríamos es encontrar financiación para poder seguir adelante con la rehabilitación». Asimismo, mientras no pueda culminarse el proceso, la intención es que el espacio ya pueda estar abierto a las visitas de la ciudadanía, y hasta se está estudiando incorporarlo en la ruta Modernista. «La función de la Bòbila representa el paso previo al Modernismo; de aquí salía el material que permitía que se construyeran  los grandes edificios, puntualizaba Domingo. De este modo, la previsión es que, en unos meses, ya se puedan concretar visitas guiadas que permitan a los reusenses y a los turistas conocer desde dentro la actividad de este espacio industrial

La Bòbila Sugranyes, construida a mediados del siglo XIX, ha ido adquiriendo interés arquitectónico con el paso de los años, y ahora representa un elemento indispensable para entender la evolución de la industria en conjunto del país y más concretamente en Reus.

El principal problema con el que se encontraron los trabajadores de la obra fue la vegetación que se acumulaba alrededor del edificio, ya que contaba con grandes raíces que fueron muy difíciles de sacar.  De hecho, los arquitectos lo tienen muy claro, y aseguran que, de haberse esperado cuatro o cinco años más, ya no habría salido a cuenta realizar esta actuación. Además, en el momento de iniciar los trabajos, los técnicos se encontraron que el espacio estaba habitado por okupas que habían fijado allí su residencia.

Visita en el interior del horno

Los visitantes, en su recorrido por el edificio, podrán pasear por el interior del horno y conocer de primera mano cómo se desarrollaba la actividad diaria en esta industria. Este horno Hoffmann tiene un paso circular con las aperturas por donde se introducían las piezas de cerámica.

Además, en el recorrido podrán se podrá ver también la planta poligonal superior, construida alrededor de la chimenea central. Se trata de una gran y diáfana sala con capacidad para un numeroso grupo de personas, y que se ha recreado respetando su estructura original, con los pilares exactamente en el mismo sitio donde se encontraban. En este espacio se almacenaba carbón, que iban suministrando al horno a medida que era necesario. En pocas semanas, la rehabilitación se habrá convertido en realidad.

diaridetarragona.com

El centre de salut no és l’únic centre de la salut

Fa unes 4 setmanes una metge de família de Madrid, va enviar-nos un correu a un grup de metges de família perquè col.laboréssim en l’entrada del mes de setembre del Blog AP XII 12 meses doce causas.

El tema és ” el centre de salut no és l’únic centre de la salut” i a través d’una història d’una dona expliquem com en són d’importants els determinants socials de la salut pel benestar de les persones.

El barri ha estat l’escenari de la 2a foto i hi han col.laborat alguns veïns i veïnes. També hi han fotos d’algunes de les activitats que hem pogut fer gràcies a vosaltres per això volem compartir-ho i donar-vos les gràcies!

Carmina Poblet

El_Centro_de_la_Salud.html